miércoles, 11 de noviembre de 2009

El bichito. Part 2

Dos horas y media de viaje en bus por carreteras o, más bien, caminos, y aterrizo en el mercado de Bac Ha, uno de los pocos mercados aún auténticos, cerca de la frontera china.

Aquí se mezclan todas las minorías étnicas de la región vistiendo sus mejores atuendos. Colores y más colores.










Y olores...Especias, cilantro, salsa de pescado, ganado, carne...




Desde la mañana no me encuentro demasiado bien. He dormido casi 13 horas y aún así me han tenido que despertar, "¿Tan cansada estaba?" Da igual. Sigo adelante. Paseo por el mercado, regateo unos pantalones bordados a mano y empiezo a sudar. De repente hace mucho calor y todos los olores son demasiado fuertes, la gente me empuja y busco salir de la muchedumbre.





Encuentro una calle plagada de propaganda comunista, y una furgoneta, el refugio perfecto. Me siento detrás, escondiéndome de los vendedores que me siguen, huyendo del ajetreo, buscando silencio y aire fresco. Visito todos los posibles baños de la calle, reales e imaginarios, y me vuelvo a sentar. Pinchazos, entre otras cosas, y hambre, a pesar de encontrarme mal. Aparecen dos australianos que acabo de conocer y me recogen. Me compran una botella de agua y disuelvo en ella el suero oral. La compañía me hace sentir mejor, me relajo y me atrevo a acompañarles a comer.


A pesar de encontrarme mal, me niego a dejar de comer lo que se me ofrece, me niego a rechazar la invitación de la tía de Zao que me invita a comer en su casa. Arroz, tofú con tomate y cebolla, ternera, col china al vapor, jengibre picado con cacahuetes...Cuando uno quiere saca energía de cualquier parte...

Esta mañana fui al médico para que me revisara un poco. Sigo arrastrando una pequeña colitis y me han dicho que tengo que matar a mi bichito asiático el cual, por lo visto, es aquí conocido como parásitos, hongos y gusanos varios.
Me da igual. Me lo volvería a comer todo, todo, todo...

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