No importa porque siempre encuentro algo divino en cada segundo. Siempre hay algo divino en todo lo que me rodea, en todo lo que soy: las vistas al ir a trabajar, las pequeñas escapadas para tumbarme y mirar al cielo, comer en el coche escuchando música con los ojos cerrados rodeada de niebla, una cerveza después de una tarde de roca.





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