lunes, 17 de octubre de 2011

Verbo















El otro día soñé que una bola de fango se atascaba en mi garganta. No podía respirar. No podía hablar. Con mucho cuidado conseguí meter los dedos y tirar de una brizna de hierba pegada al lodo. Lo saqué al exterior y lo tiré lejos, muy lejos. Poco a poco el aire comenzó a entrar, mi cuerpo despertó y mi voz volvió a nacer.

Hay veces que no digo las cosas y muchas veces olvido todas las veces que debía decir y nunca dije. Tengo una lista enorme en la que voy tachando poco a poco. Esto y aquello, lo uno y lo otro, esto te lo digo o simplemente me lo digo a mí misma, que salga fuera, aunque ya sea demasiado tarde.

Ahora tengo cosas que decir, emociones que vibran, sentimientos que me callo. ¿Cómo lo hacen los demás? Porque yo siento y río, comparto y disfruto, lanzo mensajes mentales por los cuatro costados y, aún así, no termina de llegar...

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Vigila con qué riegas tus sueños. Si los riegas con preocupación y miedo, obtendrás malas hierbas que asfixiarán tu sueño hasta matarlo. Si los riegas con optimismo y soluciones, cultivarás el éxito.

LAO TSE (H.604-H. 531 A.C.), CHINA

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