Me gustan las patatas de Bustarviejo, fritas en la sartén con ajitos por la noche, en bolsa en un mediodía en la Pedriza.
Me gustan estos últimos días de frío en la sierra, derretidos por esta tibia humanidad que me rodea.
Me gustan los taquitos de queso por la noche mientras cocinamos una tortilla francesa, mientras concluímos que lo mejor es vivir el momento.
Me gusta este grupo, tan homogéneo en lealtad, tan sencillo en su base y tan complejo en la madurez de su compenetración.
Me gusta esta tranquilidad, los termos de té, y Cleka, el labrador negro que viaja en mi maletero.
Me gusta este remedio casero de orujo, equinácea y cariño que me suaviza la garganta y me calma el alma.
Me gustan estos días cerquita de mi casa, cerquita de mí, y tan cerquita de nosotros.
Me gustan estos últimos días de frío en la sierra, derretidos por esta tibia humanidad que me rodea.
Me gustan los taquitos de queso por la noche mientras cocinamos una tortilla francesa, mientras concluímos que lo mejor es vivir el momento.
Me gusta este grupo, tan homogéneo en lealtad, tan sencillo en su base y tan complejo en la madurez de su compenetración.
Me gusta esta tranquilidad, los termos de té, y Cleka, el labrador negro que viaja en mi maletero.
Me gusta este remedio casero de orujo, equinácea y cariño que me suaviza la garganta y me calma el alma.
Me gustan estos días cerquita de mi casa, cerquita de mí, y tan cerquita de nosotros.




4 comentarios:
A mí me gustan las patatas como a ti, y el té... son bonitas las fotos. :-) Besín!
sara
Me gustan las quedadas así casi sin preparar nada...
Besos
Y me gusta el poso que me deja el fin de semana!!!
esas patatillas.... recuerdo unos días en Bustarviejo... me gustó...
será cuestión de repetir.. ;-)))
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