Se acabó esperar al lado de un palote bajo la lluvia para coger el autobús cuando llueve.
Se acabó esperar a esas estanterías dichosas que siempre quise poner y nunca pude porque era imposible llegar a Ikea y volver cargada en metro.
Se acabó quedar a horas impestuosas de la mañana para ser recogida por alguien en la otra punta de Madrid para ir a escalar.
Se acabó el autobús, el tren y las combinaciones de metro caóticas para poder ir a ver a mi familia.
Se acabó el tener una mesa en el salón rota que nunca se arregló para ir a comprar una nueva.
Se acabó la titulitis de mi CV sin tener los títulos en papel por no encontrar el día adecuado para cruzar la ciudad y llegar a Pozuelo para recoger mi certificación de magíster.
Se acabó el vivir atada a esta ciudad por depender de un autobús.
Se acabó el no poder visitar a amigos por no poder llegar a sus casas allí en las montañas y en la tierra de los cocoons por no encontrar buenas ofertas en vuelos, por no tener conexiones de tren.
Todo esto se acabó porque ya no soy yo sola. Somos yo y Pokolilla y ya no hay más frontera que el depósito de gasoil y el mal tiempo.
5 comentarios:
Se acabó.. !!!!
( A ver qé día se conocen Pokolilla
y la nueva Pekosilla... :-)))
;-)))))
Ayyysssssss... los cocoons... qué frío estarán pasando.. ;-))))
Hay que ver cómo te va a cambiar la vida con tu nueva compañera!! A ver si un día Pokolilla y tú os animáis a venir a Vigo. Si no, nos juntaremos en Euskadi. Besitos!!
aupa el pokolilla!!! pero sin avusar eh?? que contaminaaaaaaaaa
Mola!!!!!
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