Huimos de Madrid. Luis, el Chamo, quiere volver a Cuenca y yo acepto encantada a una sesión de calor y roca rojiza. Nos vamos el viernes y nuestra primera parada es el Panorámico. Unas cervecitas y unos cuantos tintos de verano y el calor empieza a fundirse con la noche. Dormimos en el Fortín, justo debajo de los desplomes y ya metidos en los sacos, charlamos bajo la silueta de los desplomes que recortan un cielo totalmente estrellado.
El sábado no madrugamos. Nos lo tomamos con tranquilidad, un té, una buena charla matinal al lado del río y ya sobre las 11 ponemos rumbo a Paúles.
Lo malo de Cuenca-y de muchas otras escuelas- es que uno acaba repitiendo hasta la saciedad las mismas vías para calentar. Aunque como todas las vías son buenas, tampoco pasa nada...Le damos a la Siempre Igual (6b) y a Una de Cayos para Galayos (6b). Estamos más o menos preparados, así que nos metemos en Una Zerda Pa Tós (6c+) y descubro nuevas formas de resolver los pasos. A pesar de ya haberla encadenado, me doy cuenta de que me podía haber complicado menos la vida. Cosas del a vista, supongo.
-Bueno, ¿estás preparado para meterte en materia niño?-Si venga, dale.
-¿Quieres probar la Niña de los Pollos? Un 7a de placa técnica, yo no le he dado, pero dicen que está bien.
-Dale.
Le damos los dos, con resultados distintos. Luis acaba de volver de Rodellar y creo que quizá el cambio a Cuenca haya sido muy brusco. El cazo por la regleta, el desplome por la placa técnica.
-Uf, hay que llevar los pies muy bien en esta vía.
-En ésta y en todas las vías de Cuenca.
Me toca y me llevo una sorpresa. No hay ningún paso largo, ni extraño. Es cuestión de moverse poco a poco, de tener fuerza en los dedos, de saber equilibrarse bien. Llego a la quinta chapa. ¡Uy, qué bien voy! Pero aquí la cosa se complica. Al fin y al cabo no deja de ser un 7a. Travesía a la derecha y me caigo. Me gusta, me gusta mucho esta vía. Así que decido que este es mi proyecto y ya me puedo dar prisa, que Paúles es sector de verano...
Hacemos un descanso y cambiamos de sector. Ahora toca el Fortín. Luis tiene allí un proyecto, Críacuervos (7b+).-Venga, yo le doy un pegue en top rope.
Llegamos al Fortín y veo la vía...
-Bueno, no, mejor no. Yo aquí no llego a la primera chapa ni en top rope niño. Toda tuya...
-Venga, va. Pero vamos a calentar algo primero.
Meloncito fresquito a pie de vía en el Fortín
Así que nos vamos a Si no soy Curro Jiménez (6b). Y de nuevo no encadeno. No sé qué tiene esta vía que siempre se me atasca al final. Será que no presto atención a la secuencia, será que dejo demasiado tiempo entre pegue y pegue...¿Qué será?
Ahora le toca sufrir a Luis...¡Y nunca mejor dicho! La Críacuervos resulta ser durísima, un 7b+ integral, sin refinados...Empieza a caer la tarde y queremos cambiar de sector:
-Pues vamos al Sombretivo, me recomendaron Bajando Pal Sur (6c+).
-Venga, dale.
Una vía buenísima y que se nos hace dura a ambos. ¿Será la vía?, ¿será el cansancio?, ¿será que Cuenca es tal y como es? Integral, sin refinados...
Guardamos los trastos, que ya hemos escalado bastante, y nos vamos a cenar a Palomera. De camino seguimos viendo paredes y más paredes. Hay tanto por descubrir, tantas formas con las que dar rienda suelta a la imaginación, tanto por hacer...
El domingo no se nos da tan bien. Yo estoy cansada y mis dedos me recuerdan que hace un mes que no escalo de continuo y que la roca pasa factura. Calentamos en Martín Alhaja y la roca me hace daño. Así que me olvido de proyectos y le dejo a Luis que elija. Yo escalo lo que él haga, sin presiones.
Nos vamos a la Pelusa, un 6b de esos peleones e integrales que te pone firme. Llevamos dos vías para calentar y Luis tiene ganas de darle a la Woody (7a+). Yo pienso darle tantos pegues como él le de, pero después del primer pegue cambio de idea. Con uno me vale a mí y a mis dedos. Yo ya no doy para mucho más, pero quiero seguir escalando hasta el agotamiento, así que seguimos viendo vías y Luis elije una justo a la izquierda de Volver a Empezar (7a+). De hecho, pensábamos que estábamos haciendo esta vía, pero me doy cuenta de que no tenemos ni idea de qué vía era...De cualquier forma, yo ya no puedo ni en top rope.

Terminamos agotados y nos tumbamos a la orilla del río. Las cosas en mi vida están cambiando y creo que no me queda mucho en Madrid. ¿Quién sabe? Quizás esté viviendo en Cuenca en breve o puede que esté en el País Vasco con mi familia. A pesar de la incertidumbre, el regreso no se me hace tan duro. Me siento liberada, alegre, sin carga en los hombros. Es verano y acepto los cambios tal cual vienen, como una oportunidad.
Porque la verdad es que en esta vida no podemos controlar absolutamente nada de nada. Todo viene tal cual es, con cáscara, sin masticar, sin depurar...Integral.
3 comentarios:
Egkaladora!!!!!! muy bien!!!!
A veces no es fácil aceptar las cosas como vienen... pero es lo que hay! Ración doble de optimismo, por favor!
Y un besito...
¡Qué nivelazo!
A seguir, a seguir.
Bss
ufff...voy a tener que ponerme las pilas que si no no vas a queres escalar con una paquete como yo....vaya progreso niña...ole y ole
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