sábado, 23 de mayo de 2009

Defrost!


¡Y ya pensaba que no iba a llegar nunca! Estaba harta de pasar frío, de sentir mi cuerpo agarrotado en cada movimiento, en cada paso. Harta de llevar pantalones térmicos debajo de unos pantalones de pana, de escalar con 400 capas, de no sentir las manos, de no sentir una verdadera pasión por la roca, de sentir que no quería escalar...

Reconozco que no hace mucho me negué a escalar durante varios días seguidos a pesar de la kilometrada. No quería, no me apetecía, el frío me provocaba un rechazo frontal ante todo. Me daba igual la escuela, la vía, la compañía. Simplemente no quería, porque ya no podía más.

¿Saturación? Quizá. ¿Perder el sentido de mi pasión? Probable. ¿Una combinación de todas ellas unido a un invierno duro y unos meses de una puesta a punto a nivel físico? Creo que sí...

-No quiero. Te aseguro, peor no voy a escalar.
-¿No quieres hacer esta ni en top?
-¡Que no! Voy a dejar de escalar, estoy harta de pasar frío, de subir y bajar, de todo. ¡¡¡Que no quiero!!!
-Vale, pues no pasa nada.


Así que descanso, sigue haciendo relativamente malo, no pienso en los dias perdidos de escalada, no leo, no consulto guías, ni croquis, no planeo, no escucho cuando me hablan del tema y en cambio, pienso y reflexiono.

-No vas a dejar que esto se te escape, ¿verdad? Es lo que más te ha gustado en tu vida, ahora es tu vida, tu gente...
-Ya. La verdad es que no sé muy bien qué hacer si no escalo. Me siento extraña, pero tampoco puedo escalar. Siento una rabia por dentro que explota, siento que me quedo sin energía, que me bloqueo, que no quiero, que no puedo...
-¿Y por qué escalabas al principio?
-Porque me hacía sentir libre, porque me permitía volar, porque era algo mío, mi pasión, mi esfuerzo y mi recompensa.
-¿Y por qué escalas ahora?
-Por rutina, porque él, todos, escalan.
-¿Y ya no te sientes libre?
-No. Me siento atrapada por todos y por ella. Me he nutrido de motivaciones ajenas, de viajes ajenos, de proyectos ajenos y se me olvidó disfrutarme, se me olvidó volar.

Curioso. Como todo en esta vida, el cambio comienza cuando uno cree que tiene que cambiar y uno se acepta cuando uno entiende que tiene que aceptar.

-¿Y ahora qué?
-Ahora ya sé.
-¿Qué sabes?
-Que escalar soy yo. Bien, mal, arriba, abajo. Que sólo aceptando la aceptación me relajo y vuelvo al principio de la espiral y que al principio de todo es cuando recuerdo y me visualizo, me veo y... bueno...
-¿Bueno qué?
-Pues que ya he hecho limpieza. Me ha costado más aceptar que tenía que aceptar el parón que el parón en sí. :)
-¿Y?
-Nada, que se me ha metido Riglos entre ceja y ceja, que quiero conocer las escuelas del País Vasco, que me gustaría ir a Margalef, escalar en Teverga, que vuelvo a sentir el hormigueo en el estómago antes de ponerme el arnés, que quiero consultar guías, conocer escuelas, pasar las tardes de verano en Patones con mis amigos, desayunar con él mientras decidimos en qué sector vamos a escalar, entrenar y desconectar, sentir los movimientos y la roca, sentirme a mí, libre, muy libre. Llegar a una cima y respirar, sentirme a mí misma. Conocer y conocerme, aprender...
Y seguir chapando:)

3 comentarios:

Diego dijo...

Joder Marta como me suena todo esto, pero me suena pero un huevo ehhh.
Lo has clavao con la palabra "saturación". Un parón va de muerte a menudo, hacer otras cosas, y retomar lo que más nos gusta más fuerte que nunca después. Hay que aceptar que este deporte forma parte de nosotros, y sin él, no somos nosotros mismos, es así.

Ya no hace frío, tienes ganas de simplemete escalar. Aprovecha la baza y disfrútala en todo momento.


BSS, Diego.

Pekas dijo...

Deja que los movimientos vengan a tí....

Sin duda... te entiendo perfectamente... y el leerte me plantea las mismas inquietudes... viajar... escalar... rocas... sensaciones... VIVIR.. !!!!!

Un abrazo desde las montañas...

Chavo dijo...

...Aprende a escucharte...Todos necesitamos un descanso de vez en cuando para renovar la motivación...

...es ley de vida...

Un besu guapa.