Los dedos se van endureciendo y la roca me pone en mi lugar, como siempre. Pasa una semana extraña, de palabras estancadas y de emociones extranjeras que se cuelan en mi interior, sin visado, sin permiso de residencia. La tinta no fluye sobre el papel, me pesa un poco el alma y ahí me quedo, encogida y maniatada por sueños de pasados viperinos.
Vuelo y caigo, pero me recojo entre humanidad, me escondo en miradas de ojos profundos que me limpian el alma, me acompaño de una filosofía que no es única y, como todos, bajo y vuelvo a subir.
el lugar en el que encontrar el centro
es en el límite
ese repiqueteo en el cielo
no es más una cañería que vibra
Charles Bukowski- La vida feliz de los cansados, 20 poemas.


1 comentario:
Los cronopios solemos encontrar la paz del alma en el reino vertical.. solemos curarnos las heridas con la caricia de alguna flor encontrada en la cima de los bosques... y jugamos con la punta de nuestros dedos, dibujando en el aire esa montaña en la que un día nos encontraremos..
Y siempre con una sonrisa de oreja a oreja.. ;-)))
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