De un lado a otro, esquivando la lluvia y el mal tiempo. Sospecha que se torna certeza y un sueño profundo y continuado para que las horas pasen. Lecturas compulsivas y pequeños recados, para que las horas sigan pasando. No hay mucho más.
"Con el tiempo, la herida de la adolescencia cicatrizó sus labios fueron cerrándose de manera imperceptible pero continua. Y aunque a cada roce se abría un poco, enseguida volvía a hacerse costra, más gruesa y dura. Al final se había formado una capa de piel nueva, lisa y elástica, y la cicatriz, de ser roja, había pasado a ser blanca y confundirse con las demás."
Paolo Giordano, La soledad de los números primos
PD: El mal tiempo y un virus estomacal me acompañan en unas vacaciones de lo más caseras.
1 comentario:
Siempre hay mucho más... Mejórate guapica ;-)))
Hasta la vista alpinista
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