-¡Acabo de ver una estrella fugaz!
Pero no pido ningún deseo porque ya lo tengo. Estoy al aire libre, en una noche estrellada, acompañada del Chavo, con música agradable de fondo y dando sorbitos a mi vaso de vino. ¿Qué más se puede pedir? Escalar al día siguiente. Esto también lo tengo.
Estamos en Patones. Hace calor y hay bastante gente, pero aquí me encuentro bien. Cuenca me hipnotiza pero Patones levanta la mano de vez en cuando y me premia. Un buen desayuno con Jethro Tull de fondo y bajamos a pie de vía. Nos encontramos con Alex que está en la Poti Poti. "¿Te la dejamos montada?" "Si anda. Paso de esta vía. Es malísima." Así que nos ponemos a calentar en los 6a+ de la derecha. Me noto bien, con ganas y con fuerza, pero no canto victoria. Hoy, bien o mal, sólo se escala.
La autopista al infierno está libre. Casi no me lo puedo creer. No es un proyecto como tal, pero sí una vía mítica que me falta así que me pongo y antes de darme cuenta ya he salido del paso. Encadeno a vista y como hoy estoy fanática, me hago una flechita en la guía.
-¿Y ahora qué hacemos? Oye, ¿esa vía de ahí que sale?
-La Navarros. 6b+
-Venga va.
Escalo y noto que tengo el mismo coco que el verano pasado. Sé que estoy dispuesta a volar y sé que no me puedo parar. Los pies bien altos, siempre altos. El truco del encadene.
El sol empieza a acercarse y nos vamos pegando a la pared huyendo de él, como vampiros. Nos queda poco antes de terminar, antes de huir al cobijo de una cerveza bien fría.
-Creo que voy a probar la vía del gatito. Espolón de los Mindundis (algo así).
-Venga va.
Le da el Chavo, le da Alex. Queda un pegue y me cuelo para darle un pegue gratis a la vía. La autopista está justo al lado y sus cantos me llaman "agárrame canija". La tentación me pierde y ya no sé volver. "Pilla". Termino el día volando.
Ahora toca tomar una cervecitas. Charlo con Alex. Proyectos, elecciones, lo que somos y lo que aparentamos ser, lo que somos y ven, lo que somos y guardamos, lo que somos y malcuidamos.
Parece sábado, pero sólo ha sido un jueves. Por la noche toca planchar y cocinar soñando, como siempre. ¿Y qué mejor que soñar con los ojos abiertos y una voz dulce y cálida de fondo?
Pero no pido ningún deseo porque ya lo tengo. Estoy al aire libre, en una noche estrellada, acompañada del Chavo, con música agradable de fondo y dando sorbitos a mi vaso de vino. ¿Qué más se puede pedir? Escalar al día siguiente. Esto también lo tengo.
Estamos en Patones. Hace calor y hay bastante gente, pero aquí me encuentro bien. Cuenca me hipnotiza pero Patones levanta la mano de vez en cuando y me premia. Un buen desayuno con Jethro Tull de fondo y bajamos a pie de vía. Nos encontramos con Alex que está en la Poti Poti. "¿Te la dejamos montada?" "Si anda. Paso de esta vía. Es malísima." Así que nos ponemos a calentar en los 6a+ de la derecha. Me noto bien, con ganas y con fuerza, pero no canto victoria. Hoy, bien o mal, sólo se escala.
La autopista al infierno está libre. Casi no me lo puedo creer. No es un proyecto como tal, pero sí una vía mítica que me falta así que me pongo y antes de darme cuenta ya he salido del paso. Encadeno a vista y como hoy estoy fanática, me hago una flechita en la guía.
-¿Y ahora qué hacemos? Oye, ¿esa vía de ahí que sale?
-La Navarros. 6b+
-Venga va.
Escalo y noto que tengo el mismo coco que el verano pasado. Sé que estoy dispuesta a volar y sé que no me puedo parar. Los pies bien altos, siempre altos. El truco del encadene.
El sol empieza a acercarse y nos vamos pegando a la pared huyendo de él, como vampiros. Nos queda poco antes de terminar, antes de huir al cobijo de una cerveza bien fría.
-Creo que voy a probar la vía del gatito. Espolón de los Mindundis (algo así).
-Venga va.
Le da el Chavo, le da Alex. Queda un pegue y me cuelo para darle un pegue gratis a la vía. La autopista está justo al lado y sus cantos me llaman "agárrame canija". La tentación me pierde y ya no sé volver. "Pilla". Termino el día volando.
Ahora toca tomar una cervecitas. Charlo con Alex. Proyectos, elecciones, lo que somos y lo que aparentamos ser, lo que somos y ven, lo que somos y guardamos, lo que somos y malcuidamos.
Parece sábado, pero sólo ha sido un jueves. Por la noche toca planchar y cocinar soñando, como siempre. ¿Y qué mejor que soñar con los ojos abiertos y una voz dulce y cálida de fondo?
2 comentarios:
Aaaahhh, qué buenas esas escapaditas entre semana... le dan un puntito a todo estupendo!
Y luego vienen las del fin de semana!!!!!
Por cierto... buen finde!!! salud!
...I'm on the highway to hell !!!
Felicidades canija!!!una mitica menos!!!
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