miércoles, 17 de septiembre de 2014

Yo contaré las horas al revés



Dicen que cada animal esconde un misterio
Yo miro adentro y veo solo un océano
La calle está repleta de señuelos

La gente sigue a trompicones y el cielo da un paso atrás
Y soy una veleta sin viento
Y aunque de vueltas y vueltas y vueltas y vueltas
Yo contare las horas al revés
cambiaré los relojes del mundo entero
Perseguiré mis pasos otra vez
Y si no encuentro la respuesta
yo te juro que hoy me la invento, me la invento

El sábado es nervioso, misterio de bosque desconocido, de no saber a dónde voy, ni cómo, ni por qué. Una vez más me adentro en algo nuevo, metiendo el morro hasta el final, como un oso hormiguero, sin ver, adivinando, sintiendo lo que puede ser. Zona de comfort, prenda de rebajas que siempre pierdo por no querer pagar peaje, no sé, quizás, de vez en cuando, sea mejor que unos vaqueros ajustados o que un vestido prestado.



                                           arrimadita arrancando pegada a la pared
                                         voy sin prisa pero avanzo camino del revés
                                     nunca entramos para abajo todo cuesta y así me veo
                                        ya no me importa el tiempo si es eterno
                                     ya no me importa el viento si aún puedo respirar
                                                     Y soy una veleta sin viento


Tengo la garganta seca y el cerebro embotado porque anoche intenté bucear en la inmensidad de una burbuja en botella de cuello estrecho buscando un poco de olvido, preguntando a la razón. Yo sola con curvas, primer test bidireccional, a ver cómo vamos. Toca subir, y mucho. Me duele pero a cada pedalada me siento, porque no tengo duda de que puedo llegar. A mi ritmo, con burbujas desbordantes en las muelas que saben a hierro, arropada por estos bosques que tanto quiero, donde nunca llueve, hojas bajo las que esconderse, troncos para jugar, agua y sombra, y seis más, cada uno con su historia.



                                          Un barco a la deriva soy buscando un encuentro   
                                          uñas y dientes hoy soy para descifrar mi misterio
                                         Y aunque de vueltas y vueltas y vueltas y vueltas
                                                      Yo contare las horas al revés
                                              cambiaré los relojes del mundo entero
                                                   Perseguiré mis pasos otra vez
                                                  Y si no encuentro la respuesta
                                          yo te juro que hoy me la invento me la invento



                          
                               

Aún no sé lo que encontraré, este cansancio es aún desconocido para mí, cada paso es distinto, no sé hasta dónde llegar, no sé lo que vendrá, la verdad es que no sé. Así que piso fuerte pero con cuidado, guardando para el final, sonriendo, siempre sonriendo, que la voluntad, la sombra y este placer que encuentro en el esfuerzo, en hundir los pies en el barro, en empujar y pensar que ya no puedo más...Dejar que todo esto me lleve arriba. Sí, allí donde las reservas se acaban y no queda más que el orgullo y la cabezonería.

A veces voy rápido y otras freno de golpe. En extremos, me quedo clavada, la curva queda atrás, lejos, ¿y por qué no frenó? Pero el suelo es blando. En esta vida he caído mil veces y otras mil me levanto. Bajar sin frenos, curvas cerradas, no hay freno  solo un pie para ayudar, hojas y barro. Seguimos bajando, sigo bajando. Suelta, suelta, suelta frenos, deja enfriar. Quizás haya que dejar enfriar todo, dar tiempo porque a veces todo va demasiado rápido. Para, esperar y charlar.

Volver a subir tan solo con piernas porque la mente que no descansa hace tiempo que se rindió. Refresca, la luz se va poco a poco  y seguimos. A bajar de nuevo. Yo con mis frenos y seis más, con sus historias.

Descubrimientos conocidos y esperados. Este mundo del riesgo, de lo que es duro, de lo que supone sentir en cada instante, que la sangre se mueva, esta adicción colectiva de libertad, ahora sobre ruedas, comentada a golpe de cerveza, con historias que marcan dientes aún a salvo.

Y así estamos, cambiando las horas de los relojes del mundo entero. Reseteando la memoria que se confundió, desafiando al presente, agarrando fuerte el manillar porque el reloj avanza pero si yo quiero le quito las pilas, si yo quiero le cambio la hora, si yo quiero lo paro, lo guardo, me subo arriba del todo, me río, bajo y entonces sé que la vida me la inventé yo. 

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Basajaun es el protector del bosque y de la naturaleza en general. Especialmente cuida de los rebaños, por lo que, cuando se acerca la tormenta da enormes aullidos para que los pastores pongan a resguardo sus animales. También los protege  de los lobos. Cuando las ovejas perciben que el genio está cerca hacen sonar sus cencerros, y así los pastores pueden estar tranquilos porque ese día, o esa noche, saben que el rebaño está protegido de los lobos.

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Nubla, Una vuelta
 

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