


Mañanas de kriyas, salutaciones al sol, meditación. Un día toca dar clase de yoga integral, al siguiente también. Entre horas, aprovecho a estudiar, un poco de cosmogonía, algo de psicología y otro poco de filosofía yóguica. Algún día que otro asisto a clases de asthanga yoga. ¡Qué bien me sienta! Y por la tarde...cocina macrobiótica en el Gure Txoko de Bera. Ya estamos a miércoles...Hoy toca paseo, cocinar y una larga sadhana personal: amplia sesión de hatha, meditación y por la tarde tenemos danza oriental en Zestona. Llega el jueves, volvemos a dar clase de yoga integral y entre huecos aprovecho a realizar mi sadhana personal. Algún día que otro me doy un buen paseo mirando el mar (es parte de mi felicidad) otros simplemente leo. Estamos a viernes, a veces me preparo para mis retiros, otras veces me preparo para nutrir a los que se retiran y cuando no, aprovecho a intercambiar: clases de yoga por hipopresivos, inglés por euskara, todo ello acompañad de bancha o de una buena cremita de lentejas rojas. Sábado y domingo todo el mundo descansa...Yo también. Duermo más, cocino, equilibro, preparo las clases de la semana siguiente, me doy un respiro y me doy cuenta de que de repente estoy de nuevo sentada en el cojín, de nuevo estoy dentro. De nuevo estoy aquí, conmigo.
Om shanti shanti Om
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