jueves, 28 de octubre de 2010

Estamos trabajando en ello

Creo que llevo bastante tiempo escribiendo en clave, frases cortas, alguna foto, citas, mensajes para los que estuvieron conmigo pero código encriptado para todos los demás. Parece que el verso me lleva a comprimir cada vez más mis ideas y mis sentimientos, o quizá simplemente consiga ordernarlo de tal manera que sólo me baste un frase, un par de palabras, una secuencia de sonidos concreta.

La verdad es que tampoco tengo tanto tiempo como antes para perderme entre párrafos, ni siquiera consigo estrujar el tiempo para poder disfrutar de una tarde tirada en el sofá leyendo. Por fin decidí dar giro a mi vida y seguir ese camino que me recuerda en cada instante cuál es mi centro, que me permite conectar con todas mis células en cualquier momento, por fin encontré lo que me permite hacer el resto sin miedo, con energía y con calma, con decisión y cierta premeditación, encontré lo que me permite controlar ese nicho de luz que llevo dentro sin asustarme.

Y así estoy, madrugando más que nunca para hacer todo esto que ahora me supone un esfuerzo y, todo hay que decirlo, cierto sufrimiento, pero que me transforma poco a poco. Tan sólo me exijo a mí misma lo necesario para llegar a este punto de calma, energía vital y fuerza mental y soy consciente de que el resto va llegando poco a poco, caminando sin correr, encontrando sin buscar, haciendo sin planear.

Así llegará el futuro también, inexorable, como este otoño al que me resisto por la falta de luz, por el recogimiento que nos impone.

Reconozco que no es sencillo tanta interiorización, tanto recogimiento, tanta práctica, tanto madrugar. Reconozco que la mayor parte de los días me despierto y tan sólo quiero unas tostadas con margarina y mermelada de higo, que esto de meditar a las 6 de la mañana, saludar al sol y moverse en círculos con el estómago vacío me produce en ocasiones la mayor de las frustraciones, pero sigo adelante, porque como en casi todo en esta vida, nadie nos regala nada y si quieres algo, pues te lo tienes que currar. Reconozco que me cuesta lo que tengo que dejar por esta disciplina, quedar más con mis amigos, abandonar un día y entregarme al ordenador sin remordimientos.

Reconozco que me compensa lo que consigo. Para alguien como yo que tiende al baibén, a vivir la nostalgia del pasado y el futuro como un arañazo aderezado con limón, pensar en mí, en este momento y sonreír...¡Ese es mi objetivo! Lo demás, llegará, como el futuro, de manera inexorable, como el otoño, con sus hojas caídas y sus cambios de hora, como el despertador, sonando a las 6 o'clock.

No perdí nada, tan sólo recopilé, entregué y asimilé, y mi pasado, mi presente y mi futuro, aquí estamos juntos, en un centro, en este nicho de luz, esperando a que todo llegue. Trabajando para que llegue mejor.


2 comentarios:

Becki dijo...

Si ese es tu camino, lucha por seguir en él. Mucha gente no encuentra nunca el suyo...

Mucha suerte en esta nueva etapa, Marta!!! :)

Pekas dijo...

Te entiendo.. y más en este otoño... pero debemos de reconocer que es un lujo entregarnos a nuevos horizontes... nuevas sensaciones...

Creo que el futuro no llegará... porque sólo tenemos el presente... el aquí el ahora... y es lo que hemos decidido tener... difrutemos de él... sin "piedad".. ;-)))

Es un absoluto placer que impacta directo al estómago el leerte...

Gracias por compartir este tú otoño.. ;-)))