Comienza la cuenta atrás. Las cajas se empiezan a amontonar en mi salón y las capas del polvo escondido vuelan por los pasillos. Ya se acabó Madrid, se acabó la ciudad y, con ella, digo adiós a la soledad millonaria, al infortunio del tiempo malgastado, a su burbuja de aire caliente.
Supongo que debería sentirme urbana hasta la médula en estos últimos momentos, como quien sabe que ha de seguir un régimen y debora chocolate. Supongo que esos arranques que nos devuelven al pasado no son más que miedos, y yo no tengo miedo. Tengo ganas de libertad y de mí misma.
Investigo la sierra desde otro punto de vista, el de aquellos que viven allí. Todo es fácil, sencillo, tranquilo, espacioso. Posibilidades distintas, montaña entre semana, visitas a los amigos cercanos, paseos alrededor del embalse en las noches de verano, cotilleos rurales y pan de pueblo prohibido.
mmmmmm...aire fresco...

Al principio los tenía mezclados. Luego decidí agruparlos por color y cada tanto los junto.Es un placer volver a darle a cada uno su lugar. Mido el tiempo que me lleva devolverlos a su sitio. No es fácil como puede parecer, porque hay colores muy escurridizos. ¿Dónde ubicar el naranja, el salmón, el verde petróleo, o el turquesa?
Noemí Brown, ...Basta un botón (Ellas también cuentan, XVIII Premio Ana María Matute de Narrativa de Mujeres, Torremozas)
5 comentarios:
Verás, estarás genial! Me encanta la foto, by the way.
Felicidades. No hay más que decir ;)
A mí me mola el conjunto de la foto. Ta chula...Besossss
disfrutaras!!!
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