-Canijo, he dormido de lujo. ¿Ves cómo la malaquita funciona?
-....
-Aunque a las tres de la madrugada se ha suicidado mi secador.
-Se ha caído el gancho, ¿verdad?
-Sí, menudo susto.
-Eso es por la humedad del baño, que hace que el pegamento...
-¡Cómo se nota que eres químico!
-Pokol, no hace falta ser químico para darse cuenta de eso.
-Bueno, yo lo habría atribuido a otras causas.
-Doña.....
-Sí, soy yo.
-Le llamo de Caja Madrid para comunicarle que usted cuenta con un préstamo preconcedido, es decir, que no necesita presentar ningún tipo de aval, justificación o nómina. Con él usted podría pagar un máster...
-Ya tengo uno y sigo pagándolo (y cruzando los dedos para que el euribor esté donde tiene que estar: quieto).
-Un ordenador...
-Tengo dos.
-Un coche...
-No podría mantenerlo.
-Una vivienda.
-Vivo de alquiler...
-Bueno...
-No me interesa.
Cuelgo y me dispongo a seguir en mi estado zen pero ya tengo la cabeza dando mil vueltas porque claro, ahora me ha recordado ese préstamo de ese máster que hice que no sé si me gustó, sirvió o servirá. Pero ahí sigo todos los meses pagando un intangible. Una sensación algo...Desconcertante.
Un préstamo-sigo pensando- que visto lo que se encarece todo, pues vete a saber. Porque claro-rumio-mira que el pan sin gluten está caro. La pasta sin gluten tiene un precio desorbitado, la leche de soja ni te cuento y qué decir del tofú que, como todos estos alimentos dirigidos a los que no tenemos más narices que comprarlos, resultan ser inaccesibles para muchos. Ni un descuento por estar jodido. Pues ya no sé si me gusta este gobierno, la verdad, y no sé si seguir en pro de eliminar la piratería, porque ahora mismo reconozco que bajarse los discos de internet, pues tiene su ahorrillo. Todo es un lujo.
Así que no sé si resulta que el estado zen, por una parte, y las intolerancias alimenticias, por otra, no hacen sino crear un pequeño estado de semiestrés que no hace más que minar mi tan mejorado estado físico, psíquico y social que es, según la Organización Mundial de la Salud, lo que ellos definen como "estado de salud".
Mi duende romántico tampoco lo acepta y esto me da que pensar. ¿Habrá dejado de ser facha y monárquico para unirse a mí en la guerra antilujo? ¿O será que en mi casa existen energías negativas patrocinadas por McDonald's?
En cualquier caso. Está claro que en la sociedad actual, conseguir el estado de salud completo al que aspira con esta definición tan magna organización no es sino una utopía.
¿Será el estado zen una utopía también? Quizá estemos predestinados al desequilibrio como arma evolutiva para poder así seguir luchando por la supervivencia y el bienestar.
Lo que está claro es que antes, el pan me sentaba mal y era barato. Ahora me sienta bien y es caro. Ironías de la vida y juegos maquiavélicos del negocio de la alimentación, el capitalismo y la mala repartición de lo que producimos.
Todo esto sin entrar en el acceso al arte y la cultura. Esto ya me cabrea. Leo por este mundo de los blogs que el precio de los museos estatales sube de 2,40 euros a 3 euros. El café de mi oficina también sube, cinco céntimos, como no lo puedo tomar, por una vez, me beneficio de algo y considero la subida como compensada, aunque injusta para los demás.
Pero miro a todos aquellos que se lo permiten y tampoco parecen ser más felices. Será que ellos no saben disfrutar de lo que tienen. Yo sí. Disfruto de mi bienestar físico que me compensa y disfruto de mi elección de vida porque, de momento escalar sigue siendo barato y terapéutico.
Menos mal que no me cobran por mi intolerancia a las placas de adherencia.
-....
-Aunque a las tres de la madrugada se ha suicidado mi secador.
-Se ha caído el gancho, ¿verdad?
-Sí, menudo susto.
-Eso es por la humedad del baño, que hace que el pegamento...
-¡Cómo se nota que eres químico!
-Pokol, no hace falta ser químico para darse cuenta de eso.
-Bueno, yo lo habría atribuido a otras causas.
Por supuesto que no ha sido el pegamento, ha sido mi duende romántico, que no está muy conforme con esto del estado zen. Estaba yo en casa, con mis velitas (3 euros), mi barrita de incienso (2 euros), la calefacción (precio todavía sin determinar a la espera de la factura del gas), mis sábanas nuevas 100% algodón (adquiridas por 25 euros en una tienda en liquidación) y "La Elegancia del Erizo" en mano- un libro intimista y divertido que invita al recogimiento y la relajación- cuando de repente suena el móvil. Es un número desconocido y, normalmente, tengo por costumbre no contestar a este tipo de llamadas, pero esta vez hago una excepión.
-Doña.....
-Sí, soy yo.
-Le llamo de Caja Madrid para comunicarle que usted cuenta con un préstamo preconcedido, es decir, que no necesita presentar ningún tipo de aval, justificación o nómina. Con él usted podría pagar un máster...
-Ya tengo uno y sigo pagándolo (y cruzando los dedos para que el euribor esté donde tiene que estar: quieto).
-Un ordenador...
-Tengo dos.
-Un coche...
-No podría mantenerlo.
-Una vivienda.
-Vivo de alquiler...
-Bueno...
-No me interesa.
Cuelgo y me dispongo a seguir en mi estado zen pero ya tengo la cabeza dando mil vueltas porque claro, ahora me ha recordado ese préstamo de ese máster que hice que no sé si me gustó, sirvió o servirá. Pero ahí sigo todos los meses pagando un intangible. Una sensación algo...Desconcertante.
Un préstamo-sigo pensando- que visto lo que se encarece todo, pues vete a saber. Porque claro-rumio-mira que el pan sin gluten está caro. La pasta sin gluten tiene un precio desorbitado, la leche de soja ni te cuento y qué decir del tofú que, como todos estos alimentos dirigidos a los que no tenemos más narices que comprarlos, resultan ser inaccesibles para muchos. Ni un descuento por estar jodido. Pues ya no sé si me gusta este gobierno, la verdad, y no sé si seguir en pro de eliminar la piratería, porque ahora mismo reconozco que bajarse los discos de internet, pues tiene su ahorrillo. Todo es un lujo.
Así que no sé si resulta que el estado zen, por una parte, y las intolerancias alimenticias, por otra, no hacen sino crear un pequeño estado de semiestrés que no hace más que minar mi tan mejorado estado físico, psíquico y social que es, según la Organización Mundial de la Salud, lo que ellos definen como "estado de salud".
Mi duende romántico tampoco lo acepta y esto me da que pensar. ¿Habrá dejado de ser facha y monárquico para unirse a mí en la guerra antilujo? ¿O será que en mi casa existen energías negativas patrocinadas por McDonald's?
En cualquier caso. Está claro que en la sociedad actual, conseguir el estado de salud completo al que aspira con esta definición tan magna organización no es sino una utopía.
¿Será el estado zen una utopía también? Quizá estemos predestinados al desequilibrio como arma evolutiva para poder así seguir luchando por la supervivencia y el bienestar.
Lo que está claro es que antes, el pan me sentaba mal y era barato. Ahora me sienta bien y es caro. Ironías de la vida y juegos maquiavélicos del negocio de la alimentación, el capitalismo y la mala repartición de lo que producimos.
Todo esto sin entrar en el acceso al arte y la cultura. Esto ya me cabrea. Leo por este mundo de los blogs que el precio de los museos estatales sube de 2,40 euros a 3 euros. El café de mi oficina también sube, cinco céntimos, como no lo puedo tomar, por una vez, me beneficio de algo y considero la subida como compensada, aunque injusta para los demás.
Pero miro a todos aquellos que se lo permiten y tampoco parecen ser más felices. Será que ellos no saben disfrutar de lo que tienen. Yo sí. Disfruto de mi bienestar físico que me compensa y disfruto de mi elección de vida porque, de momento escalar sigue siendo barato y terapéutico.
Menos mal que no me cobran por mi intolerancia a las placas de adherencia.
5 comentarios:
shiquilla.... que bien escribes cuando quieres.. !!!! ;-)))
Un buen post para el reencuentro... (por cierto.. "la elegancia del erizo..." que bueno.. pordió... como me gustó...
Un abrazo enorme con aroma de montañas y de reencuentro... ( en breve bajo 10 días a tú "pueblo"... ;-))))) ya te diré..
Es genial cómo cuentas las cosas.
Un dato práctico que igual te interesa. Al menos por aquí hay muchas tiendas de comida para chinos, no restaurantes, sino pequeños supermercados para la población de origen chino. Ahí se consigue el tofu al por mayor y muy barato... y otras cosas de ese estilo...
Fantástico ardillita!! Muy bien escrito. Y muy real...
me encanta como transmites....hoy me he acordado de ti..me he cruzado con alguien que podía ser tu doble....pero sin sonrisa
Pokol, siempre nos quedará una vía en la que nos olvidemos de todo por un rato... somos rocoholicos
;-))) Pobres pero felices jejejje
Un besico y hasta la vista alpinistaaaa...
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