jueves, 17 de abril de 2008

Frunciendo el ceño


Las nubes vienen y van.
Mientras, el sol intenta llegar a nosotros.
Sus rayos se extienden

Luchan por alcanzar su meta.

Frente a un paso de cebra,
un hombre rubio y de traje
frunce el ceño y mira al cielo.

Cambia el maletín de mano y afloja su corbata.

El sol seca rápidamente el agua de la carretera
pero el viento nos devuelve al gris.

El semáforo cambia a verde.
Nuestro hombre cruza la calle.
Detrás de él, las sombras vuelven a cubrir la ciudad.

La lluvia vuelve a caer
.

2 comentarios:

Nell dijo...

no llueve eternamente ;-)

Fer dijo...

y cuando nos quitamos la corbata empezamos a ser más libres...